Es decir, casi el equivalente a un año de producción y trabajo de los argentinos (bienes, servicios, administración pública) está o bien depositado en cuentas en Nueva York, Suiza, Uruguay o Bahamas, o en inversiones inmobiliarias (departamentos en Miami) o bien es dinero que está abajo del colchón en casa, fuera del circuito bancario.
No todo es dinero no declarado. Idesa puntualiza en su informe que la estimación del monto de dinero no declarado llega a los u$s175.000 millones. Esta es la plata que el Gobierno de Mauricio Macri busca repatriar, al menos en una proporcion menor.
Las estimaciones iniciales dicen que el Gobierno apunta a lograr la repatriación de unos u$s20.000 millones, monto con el cual se consideraría a la medida como muy exitosa.
Según IDESA, que elaboró este informe hace más de un mes, el dinero de los argentinos debe considerarse como una fuente de financiamiento adicional, como también lo son las colocaciones de deuda en el exterior que retornaron tras el acuerdo con los fondos buitre.
Este mismo indicador para México se estima en el 40% y para Brasil en el 24% del PBI, indica IDESA, para cuantificar la magnitud de la fuga de capitales en el país.